La hipertensión: un enemigo silencioso
La hipertensión se conoce como un trastorno silencioso, porque en la mayoría de los casos no causa molestias evidentes en sus etapas iniciales. Muchas personas viven con presión arterial elevada durante años sin saberlo, hasta que ocurre un evento grave como un infarto, un accidente cerebrovascular o una insuficiencia renal.
Este carácter “invisible” convierte a la hipertensión en una condición peligrosa, pues cuando los síntomas aparecen, el daño en el organismo ya puede ser considerable. De ahí la importancia de la detección temprana mediante controles regulares de la presión arterial.
¿Por qué es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares?
La presión arterial alta hace que el corazón trabaje con mayor esfuerzo del necesario, lo que provoca desgaste en el sistema circulatorio. Con el tiempo, este esfuerzo adicional puede:
- Engrosar y endurecer las arterias (arterioesclerosis).
- Aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos que pueden bloquear el flujo en órganos vitales.
- Dañar el corazón y los riñones, incrementando las probabilidades de insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica.
- Elevar la posibilidad de un accidente cerebrovascular por ruptura o bloqueo de vasos sanguíneos en el cerebro.
Por estas razones, la hipertensión no tratada se considera uno de los principales factores de riesgo para la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en el mundo.